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Historia del Arte de Rosario

Rosario, polo cultural de la zona sur de la provincia, se dio el lujo de ver nacer y "expulsar" a Lucio Fontana, Antonio Berni y a varios de los artistas que en los años 60 pasaron de la experimentación a la vanguardia y marcaron el cierre de un ciclo en el arte argentino con "Tucumán Arde"

Fernando Farina | Crítico de Arte
15-set-1999

Contra los discursos masivos

En 1950, luego de extinguirse el Grupo de Artistas Independientes, se creó el Grupo Litoral por iniciativa de Leónidas Gambartes, Francisco García Carrera (1914-1976), Garrone, Juan Grela, Gutiérrez Almada, Oscar Herrero Miranda (1918-1968), Minturn Zerva (1896-1964), Alberto Pedrotti (1898-1980), Hugo Ottmann (1920-1998), Carlos Uriarte (1910-1995) y Warecki, a los que más tarde se agregaron Pedro Giacaglia (1922-1997) y Froilán Ludueña (1913-1959).

Grupo Litoral. Algunos de sus integrantes. Gambartes (a la derecha), junto a tres de los integrantes del Grupo Litoral: Juan Grela G., Oscar Herrero Miranda y Hugo León Ottman. Rosario, 1957.
La propuesta del grupo, que fue el primero de Rosario en obtener resonancia nacional, fue comprometerse con el hombre contemporáneo y las nuevas realidades, a partir de las vivencias del lugar. Si bien su programa manifestaba explícitamente la necesidad de utilizar ciertos lenguajes universales, nació -según ha confesado Grela- más propiamente como consecuencia de una oposición de los artistas al peronismo. "Sin mecenas -según decía-, aprendimos a ser pintores durante la época de la masificación de los discursos para el pueblo". Esto explica la convivencia de Grela y Uriarte, quienes años después convirtieron sus diferencias en una rivalidad puesta de manifiesto a través de las distintas formaciones y críticas que se recibían en el taller particular de uno y en la cátedra del otro.

Responsables de la renovación estética de Rosario y de convocar a un público indiferente hasta ese momento, el grupo tuvo influencia en todo el país. En su manifiesto aclaraban que no propiciaban escuela ni eran catequistas de ningún ismo. "Sólo -decían- condenamos el sentido académico y las fórmulas convencionales, en cuanto consideramos que ellas coartan la libertad del hombre para expresar las revelaciones de su nuevo espíritu con un nuevo lenguaje. La libertad, dentro de un rigorismo de oficio a cuya plenitud ansiamos llegar, es fundamental para el logro de los fines estéticos que esta generación reclama. Estamos aprendiendo a usar conscientemente esa libertad. Estamos practicando la técnica que nos llevará a su más pura y noble expresión. Estamos al servicio del hombre de hoy y de su nuevo espíritu".

El Dios del Maíz.
Leónidas Gambartes.
El compromiso con el lugar y el origen se expresó en las imágenes de la vida y los paisajes del Litoral, que se sumaron a visiones americanistas realizadas con cuidadas técnicas. Los pigmentos ocres y azules, que predominan en sus obras, dieron un color característico a sus pinturas. Uriarte buscó nuevas síntesis a partir del cubismo, el fauvismo y la pintura metafísica, hasta llegar a la abstracción en los 60, al representar la desolación. Gambartes, comprometido con lo americano, buceó en los orígenes del hombre de esta tierra y sus mitos a través de una técnica particular (cromo al yeso), y Grela cruzó las vivencias cotidianas con lenguajes universales. Marcado por el realismo y lo americano, aparece en su obra una convergencia donde también está presente el universalismo constructivo de Torres García. Herrero Miranda, en cambio, fue el más experimentador del grupo y el más permeable a los movimientos que se iban conociendo. Su eclecticismo también hizo escuela.

La formación de talleres rivales comprometidos con las distintas estéticas van cerrando una etapa desde mediados de los 50 "el grupo Litoral se disuelve en 1958- que concluye cuando diferentes grupos de jóvenes se relacionan y pasan en un rápido proceso del arte experimental a la vanguardia. Al iniciarse los 60, el grupo más importante era el Taller compuesto por María Reyes Amestoy, Lía Martha Baumann, Osvaldo Boglione, Mele Bruniard, Marta Gaspar, José María Lavarello, Jorge Martínez Ramseyer, Rubén Naranjo, Jaime Rippa y Andrés Eduardo Serón, que proclamaban solamente una unidad de trabajo ya que adherían a diferentes corrientes modernas. Pero también por la época empezaron a desarrollar sus actividades algunos alumnos del taller de Grela: Juan Pablo Renzi, Aldo Bortolotti, Eduardo Favario, Carlos Gatti, Norberto Puzzolo, Emilio Ghilioni y Rodolfo Elizalde, y de otros talleres de estudiantes de la Universidad: Graciela Carnevale, Noemí Escandell, Fernández Bonina, Guillermo Tottis y Ana María Giménez.

El General Mambrú.
Juan Pablo Renzi.
La mayor información sobre lo que pasaba en el mundo, la permeabilidad cultural, la creación de instituciones como el Di Tella, que promovieron la producción contemporánea sobre todo en Buenos Aires, y el estado ebullición que se vivía tuvieron su correlato en Rosario.

El movimiento que duró unos pocos años "y reunió a muchos de los integrantes de grupos y talleres- se inició con la ruptura con la tradición a través de la experimentación. Los protagonistas transitaron aceleradamente del expresionismo abstracto y el informalismo, a la no figuración, el pop, el arte de acción, los happenings y las estructuras primarias. El proceso revela la convergencia en un grupo que en rápida transformación y ruptura con las instituciones y el medio artístico "la pintura tradicional fue calificada de mermelada y se procuró la desmuseificación de la experiencia estética-, pasó de los cuestionamientos estéticos a acentuar las críticas a través de producciones contestatarias y alternativas que proponían una ruptura con fundamentos de orden social y político.
El grupo se relacionó rápidamente con la vanguardia de Buenos Aires, iniciando acciones comunes que culminaron con la obra "Tucumán Arde". El 3 de noviembre en el local de la CGT de los Argentinos de Rosario, que dirigía el combativo Raimundo Ongaro a nivel nacional, se inauguró la exposición también bajo el engañoso título "Primera Bienal de Arte de Vanguardia”, allí se exhibieron fotografías, diapositivas y cortometrajes que revelaban la crítica situación tucumana, mientras que por los parlantes se escuchaban grabaciones con los testimonios de los trabajadores y se exponían noticias relacionadas con los cierres de los ingenios

La obra sobreinformacional, que puede ser considerada la primera conceptual, trabajaron numerosos teóricos, sociólogos, artistas, cineastas y fotógrafos, pero finalmente el manifiesto fue firmado por Noemí Escandell, Graciela Carnevale, María Teresa Gramuglio, Martha Greiner, María de Arechavala, Estela Pomerants, Nicolás Rosa, Aldo Bortolotti, José Lavarello, Edmundo Giura, Rodolfo Elizalde, Jaime Rippa, Rubén Naranjo, Norberto Puzzolo, Eduardo Favario, Emilio Ghilioni, Juan Pablo Renzi, Carlos Schork, Nora de Schork, David de Nully Braun, Roberto Zara, Oscar Bidustwa, Raúl Cantón y Sara Dupuy de Rosario, Graciela Bortchwick, Jorge Cohen y Jorge Conti de Santa Fe, y León Ferrari, Roberto Jacoby y Beatriz Balbé de Buenos Aires.

Eduardo Favario en Tucumán Arde. Rosario, 1968.
La obra expresó en definitiva el paso de las indagaciones formales a los contenidos, pero la acción terminó también marcando la culminación de un proceso, ya que los artistas dejaron de producir, y en su mayoría pasaron a realizar actividades directamente relacionadas con la política.
Como consecuencia, el vacío que se abrió a partir de los 70, sólo fue cubierto por los "viejos maestros”, la aparición de algunos pocos nuevos artistas y el paulatino retorno a la producción de los integrantes de la vanguardia. En un período confuso conviven el escultor de arte sacro Eduardo Barnes (1901-1977) con el serigrafista innovador Pedro Sinopoli y el dibujante Julián Usandizaga. Las cuestiones estéticas "salvo pocas excepciones- vuelven a aparecer en el centro de las problemáticas o recubren otros intereses a través de las obras de artistas de muy diferentes extracciones como María Suardi, Gregorio Zeballos, Julio Rayón, Rubén Porta, Rubén de la Colina, Liliana Gastón, María Elvira Pantarotto, Arminda Ulloa, Perla Prats, Luis Rivas, Miguel Ballesteros, Manuel Martinez, Ana María Beltrame, Osvaldo Traficante Clelia Barroso, Marcelo Castaño, Graciela Ceconi, Fernando Ercila, Guillermo Forchino, Rodolfo Perassi, Aldo Ciccione, Marcelo Villafañe, Eulalia Gentile Munich, Rubén Echagüe, Emilio Torti, Gladys Nistor, Fabián Marcaccio, Mauro Machado y los agrupados en torno a Jorge Orta.


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